En lo personal prefiero la Rima LIII. La Rima LIII está compuesta de veinticuatro versos con versos endecasílabos y heptasílabos. Mientras que la Rima XI se conforma de doce versos con versos decasílabos. La complejidad en la Rima LIII y lo prolongado capturan mucho más mi atención en comparación con la Rima XI, que es mucho más breve. Los recursos que la Rima LIII utiliza son la repetición, al repetir “volverán…”, “ésas… ¡no volverán!”, sentimientos con intensidad y comparaciones “como se adora a Dios ante su altar…” y los hipérbatones cambiando el orden de las palabras en los versos uno y nueve. Este poema es de rimas asonantes en cada verso par como dos y cuatro, y seis y ocho. Este poema es un gran ejemplo de los rasgos del Romanticismo por la inmensa nostalgia y intensidad de los sentimientos al recordar ese amor que ya no volverá. El formato de las rimas me hace pensar que es una manifestación de la mentalidad de ser libre, innovando en cómo en cada verso par se encuentra una rima. Los dos poemas son de arte mayor ya que exceden el límite del arte menor que es de menos de ocho sílabas. En conclusión, disfruto mucho más de la Rima LIII por su prolongalidad, disfruto mucho de la eufonía con la pausa de algunos cuartetos como los cuartetos dos, cuatro y seis.
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