+ —Yelisei... Yelisei, tengo que irme. —¡No! —No puedo llegar tarde, mi madre me matará. —Por favor... —Volveré mañana, te lo prometo —acarició la mejilla de Yelisei con cariño, algo que el semidiós recibió ansioso—, y no te he mentido nunca, ¿no? —No... —suspiró el de cabellos oscuros. Yelisei besaba su mano mientras esta se alejaba de él y, como cada noche, se desvanecía entre los árboles hasta la siguiente velada. También, como cada noche, Yelisei permanecía ahí contemplando el espacio negativo, lamentando despedirse deSasha. —Sasha... Mi Sasha... Kurt hacía rato que se había ido. Colérico, entró en su coche donde poder gritar y maldecir a ese hijo de puta que le estaba arrebatando a su chico. Yelisei era suyo, nadie en el mundo podría entender lo que era amar a alguien tan especial como el menor, nadie excepto él. Cuando la fase más explosiva de su ira comenzó a apaciguarse, se abrió paso una más peligrosa, una tan maquiavélica que hasta él mismo le resultaba tan divertida como enfermiza. Arrancó el coche y salió de la finca. A la noche siguiente Yelisei salió en busca de su joven romance, solo que nadie apareció. Kurt comprobó todo desde su ventana, fumaba tranquilo, sabía que pronto volvería a él. Así fue, esa noche Yelisei la pasó entre los brazos de Kurt, aunque no era capaz de sonreír. A la mañana siguiente, cuando todavía Yelisei no se había acostado y los primeros invitados se levantaban a desayunar, un periódico apareció sobre la mesita del comedor. —Vaya por Dios... Este mundo está loco —comentaba al aire el escritor, con una sonrisa grandilocuente en los labios. Normalmente lo habría ignorado, Yelisei no encuentra gran divertimento en las noticias del exterior, aún así, algo le impulsó a leer: "MENOR PRESUNTAMENTE ASESINADO A LAS AFUERAS DE SAN PETERSBURGO La víctima, Sasha Smirnov, de 15 años, fue encontrado sin vida en la madrugada del viernes. Según el informe policial, fue atacado de camino a casa y golpeado hasta después de muerto. El cuerpo pudo ser identificado gracias a la perra que le acompañaba, una Jack Russell llamada Zara. Descartan la posibilidad de hurto y..." No. No podía ser cierto. Sasha. SASHA. Se levantó de su silla con tal brusquedad que la lanzó contra el suelo, ganándose así un grito de su abuela. Su cabeza le daba vueltas sin control, el pecho le dolía, algo se lo estaba oprimiendo y no podía ni respirar. Se estaba asfixiando. Sasha. Sasha había muerto. No tenía aire. Sasha. ¿Por qué...? ¿Quién ha podido hacer algo así? Sentía punzadas en el corazón, le fallaban los sentidos. Sasha. Las lágrimas caían por su rostro mientras él corría y corría, había salido al jardín para ir a su punto de encuentro habitual, como si fuera a encontrarlo y despertar de esa pesadilla. Eso nunca pasó, Yelisei nunca llegó, se desmayó a nedio camino y no despertó hasta dos días después. Quien le acompañó durante todo ese tiempo no fue otro que Kurt. Verle al despertar no calmó su dolor, lo que sí logró fue reforzar la idea de que ese hombre era todo su mundo. Kurt alargó su estancia en la mansión para cuidar de él, por fin las cosas volvían a estar en orden. Volvían a ser solo ellos dos en este frío mundo.
Want to write longer posts on Bluesky?
Create your own extended posts and share them seamlessly on Bluesky.
Create Your PostThis is a free tool. If you find it useful, please consider a donation to keep it alive! 💙
You can find the coffee icon in the bottom right corner.